
Cuando escuchamos hablar de Tecnología, algunos docentes pensamos en cómo ésta podría ayudar en las clases que presentamos a los estudiantes, sin embargo otros entran en ansia porque se sienten en desventaja al no dominar las competencias digitales básicas, y no es raro, si tomamos en cuenta que a principios del siglo XX las aulas tenían un pizarrón y algunos libros que se utilizaban como auxiliares en el Proceso de Enseñanza – Aprendizaje, poco a poco fue introduciéndose una TV, un equipo de cómputo y hasta señales de videoconferencias.
La tecnología en general llegó para facilitar la vida del hombre en todos sus entornos, y ésta cambia constantemente. Alanís (2007) nos hace recordar a la Ley de Moore, misma que desde 1965 indicaba que la capacidad de los componentes de las computadoras se duplicaría cada dieciocho meses. De acuerdo a la evolución que hemos observado en las computadoras, no es muy difícil vislumbrar que cada vez serán más poderosas y baratas.
Con el uso de internet, la capacidad de comunicación, socialización y comercio, prácticamente no existen fronteras, hecho que ha provocado diversos efectos. Se han diseñado y comercializado múltiples cursos de educación en línea, actuales y dinámicos, que han venido a sustituir a los antiguos cursos por correspondencia, y a los que accedemos desde cualquier lugar en el planeta, sin embargo en éstos cursos la necesidad de socializar y de contacto físico se siguen manteniendo.
El gobierno mexicano apostó al uso de las TIC’s en la educación básica esperando cambios positivos, y apostó bien, pero olvidó llevar a cabo un adiestramiento adecuado a los docentes y tomar en cuenta la desmotivación o negación de éstos al hecho de realizar una capacitación continua. En un futuro no muy lejano, proliferarán los cursos en formatos alternos que no necesariamente deban ser presenciales, se desarrollarán cursos especiales adaptados a las necesidades de cada individuo y las “nuevas aulas” contarán con alumnos de cualquier región del mundo.
Algunas instituciones ya han creado nuevas formas de aprender, como los cursos en línea que utilizan un aprendizaje combinado o híbrido (Blended Learning), el cual, según Mortera (2007), no es más que una combinación de componentes de TIC’s e internet con componentes de formas tradicionales de enseñanza presencial y formatos instruccionales de aprendizaje a distancia (e-learning). Persiguen objetivos específicos: variedad pedagógica, acceso al conocimiento, interacción social, instrumentación personal, bajo costo-efectividad y sobre todo facilidad en el seguimiento, además están sólidamente sustentados en diferentes teorías de aprendizaje, comunicación, riqueza y sincronización de los medios. Consiguen sus propósitos combinando elementos tales como: instrucción presencial con interactiva basada en la web, comunicación sincrónica y asincrónica, uso de foros de comunicación, contenidos apropiados para el aprendizaje autónomo y colaborativo, salones de clase virtuales, video y audioconferencias, etc.
En la Educación Básica, los docentes conocemos las teorías de aprendizaje, base para planear y programar nuestros cursos con el fin de que los alumnos construyan su propio conocimiento, pero, ¿Qué tanta ayuda les proporcionamos? ¿Conocemos sus formas particulares de aprender? ¿Qué materiales utilizamos para facilitar su aprendizaje? ¿Nuestras clases despiertan su interés?
Estas preguntas podrán ser contestadas si reconocemos en ellos sus estilos de aprendizaje. Lozano (2007) indica que los estilos de aprendizaje son las formas en que los seres humanos aprenden, cómo procesan y almacenan información, cómo adquieren hábitos y valores, cómo desarrollan habilidades y cómo interpretan una gran cantidad de estímulos provenientes del ambiente natural y social. El trabajo docente es muy amplio y de entre estos estilos habrá que distinguir las preferencias de las tendencias.
Mientras que las preferencias son aquellas que se eligen de manera consciente como lo son las sensoriales (visual, auditivo, kinestésico o lecto-escritor), ambientales (silencio, ruido, cantidad de luz, temperatura), gráfico-visuales (estilo en la escritura, calidez del texto), temporales (disponibilidad de tiempo) y sociológicas (trabajo individual, colaborativo, bajo supervisión, autónomo), las tendencias son inclinaciones naturales de la persona a realizar de manera inconsciente ciertas actividades, tales como de organización (alumnos organizados o desorganizados con sus notas), de percepción (dependiente e independiente del campo) y las tendencias de pensamiento (divergente o convergente, convencional o lateral).
Estas preferencias y tendencias pueden ser identificadas a través de diferentes instrumentos como lo son los inventarios, test, entrevistas o con el análisis de las tareas que realizamos con los alumnos. En mi caso al inicio de cada ciclo escolar aplico el test VARK (Visual, Auditory, Read-Write and Kinesthetic) para identificar estos estilos en mis alumnos. Si combinamos la tecnología que tenemos al alcance en nuestros centros de trabajo más las ventajas que presenta la utilización del Blended Learning, obtendremos clases muy ricas en variedad de material didáctico, con buenos resultados, especialmente en Secundaria, donde captar el interés del adolescente resulta todo un reto, sobre todo en matemáticas.
En resumidas cuentas, amigos y compañeros, no debemos sentirnos solos al desempeñar nuestra tarea como docentes, ya que siempre encontraremos espacios en los que podamos compartir experiencias exitosas y las que no lo son, bien sea en las reuniones de academia o en los cursos TGA, y con el uso de internet también encontramos Comunidades de Práctica (CdP) virtuales, donde podemos hacer estas comparaciones más allá de nuestras fronteras, tales como las redes escolares: e-Twinning en Europa, Maestros sin Fronteras o en nuestra red ILCE.
Un agradecimiento especial para mis alumnos Oscar (2° C) y Aarón (2° B) por la voz prestada para la presentación de éste artículo.
JG
Referencias
- Alanís González, M. (2007). ¿Hacia dónde nos dirigimos? Evolución de la tecnología y sus efectos en las organizaciones. En Lozano, R.,A y Burgos, A.,V. (Comp.), Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona (pp. 107-123). México, D.F.: LIMUSA.
- Lozano Rodríguez, A. (2007). Reconocimiento de los estilos de aprendizaje en cursos ofrecidos en línea. En Lozano, R.,A y Burgos, A.,V. (Comp.), Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona (pp. 157-183). México, D.F.: LIMUSA.
- Mortera Gutiérrez. F. J. (2007). El aprendizaje híbrido o combinado (Blended Learning): acompañamiento tecnológico en las aulas del siglo XXI. En Lozano, R.,A y Burgos, A.,V. (Comp.), Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona (pp. 125-156). México, D.F.: LIMUSA.
- Selinger, M. & R. Carneiro. Las comunidades de práctica. En http://khub.itesm.mx/es/node/40206.